Ángel Jareño: “Me considero un entrenador de formación”

Exactamente, cuando estas líneas se escriben, Ángel Jareño (Madrid, 1960) acumula como entrenador principal 300 partidos en la Adecco Oro, muchos más si le sumamos todos encuentros de ACB, Euroliga, Copa del Rey, y otras competiciones europeas y nacionales , en las que ha ejercido tanto como entrenador jefe como asistente.

Jareño ahora dirige al Planas Navarra, lo hace desde cuatro temporadas atrás. A pesar de tener una dilatada carrera de 36 años en la banda, que le ha llevado a trabajar codo con codo con técnicos como Pinedo, Karl, Luyk, Obradovic o Scariolo, Jareño se sigue considerando “un entrenador de formación”, como si no quisiera dejar de lado aquellos lejanos orígenes en el tiempo, cuando con 17 años se sentó por primera vez en el banquillo. La banda, la pizarra y el chándal han sido su forma de vida, su manera de entender una profesión que para él nunca ha sido un trabajo. Más de tres lustros en el Real Madrid le dieron para ser ayudante de los arriba citados, incluso por la tragedia acontecida con Ignacio Pinedo, llegó a ser el primer entrenador del conjunto blanco algunos partidos en 1991.

Hasta que abandonó el Madrid en el año 2003, Jareño ganó Liga ACB, Recopa de Europa, Euroliga, al lado de los mejores como ayudante, asistente, segundo entrenador, póngale la denominación que quieran. Y también como primer entrenador trabajó en la entonces Primera Nacional con el Guadalajara, luego iremos sobre ello, y con el Canoe en la EBA, siempre en proyectos vinculados al propio Real Madrid.

Desde 2003 y salvo la 2008/09 donde fue asistente de Manel Comas y de Pedro Martínez a la ACB, Jareño ha estado como primer entrenador al frente del León, del Tenerife, del Palma Aqua Mágica y del Planasa Navarra.

Ha podido conocer baloncesto de todos los colores, equipos con dinero, equipos con menos recursos y a través de ello, se ha buscado adaptarse a las circunstancias. “Toda mi vida me he adaptado a lo que tengo”, reconoce en una pausada charla para la AEEB. Jareño no es del tipo de entrenadores que hipotecan la marcha de un equipo por mantenerse hasta el final en unas ideas. Que no quiere decir que sea infiel a ellas, sino que simplemente si debe cambiar algo para que las cosas mejoren, porque las circunstancias lo exigen o porque no tiene medios para hacer otra cosa, lo realiza. Y pone un ejemplo. “Últimamente se lleva en la Adecco Oro mucho el baloncesto de presión, con una idea de correr que casi nadie tenía cuando entrenadores como yo introdujimos. Ahora todos los equipos la hacen y curiosamente, nosotros no”.

Ese baloncesto rápido, con defensas fuertes e individuales y salida al contraataque es lo que ha mamado Jareño en su educación como entrenador. Es su forma de entender el baloncesto, lo que quiere impregnar en su juego, pero no siempre es posible porque no siempre tienes los elementos para ello o se dan las situaciones.

Le preguntamos sobre las zonas, a las que es un poco reacio. Y se ríe. “Las conozco, claro que las conozco, porque además de emplearlas puntualmente, también tengo que saber atacarlas. Pero su uso no es algo que forme parte de mi filosofía de baloncesto".

 

Conocedor de los dos mundos

El del primer entrenador y el del asistente. Jareño se ha movido entre esas dos tierras. “Cuando eres primer entrenador, tú pones los criterios; como ayudante eso no sucede y el problema llega cuando no crees en algo de lo que se está haciendo. Pero ahí si eres buen profesional tienes que olvidarte de egos y ponerte en la piel del entrenador jefe para poder ayudarle. En ese sentido, nunca he tenido ningún problema”.

Porque Jareño fue entrenador principal a principios de los 90 del Guadalajara, entonces vinculado al equipo blanco. Reconoce que el ascenso a ACB con ese equipo, con jugadores como Lasa y Santos (entre otros), a los que luego tendría en la primera plantilla del Real Madrid campeón de Europa un año después, en 1995, es uno de sus tres mejores momentos como entrenador. “Lo máximo para un entrenador de formación es conseguir éxito con jugadores con los que ha estado trabajando un tiempo. Tenía chicos como Lasa, Santos, Silva, Martín Ferrer. La semilla que plantaste, germinó. Se puede resumir así”.

Relacionado con ese Guadalajara está otro de los grandes momentos para él en su vida deportiva. “La Copa de Europa de 1995 que gané con Obradovic. Ahí dos jugadores como Lasa y Santos formaron parte del plantilla final”.  ¿Y el tercer momento? “La Liga ACB del 2000, como ayudante de Scariolo me trae un grato recuerdo, pero por encima de ese momento está el tercer puesto que conseguimos con el Navarra en la Adecco Oro en 2012. Tiene, junto con el ascenso de Guadalajara, donde había más corazón y la Euroliga de 1995, mi sello personal, intervine más en la consecución de esos éxitos. Con Navarra en la 2011-12 logramos mucho para lo poco que teníamos”.

Y en Navarra sigue, continuando con 36 años de carrera deportiva. “Si con 17 años hubiera deseado algo relacionado con dedicarme al baloncesto, nunca habría sido tanto como esto. No me podía imaginar que iba a vivir lo que he vivido. Por el privilegio de haber vivido de entrenar durante todo este tiempo, a mi carrera deportiva le pongo un 10”.

 

Foto: Roberto Estabolite

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